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viernes, 26 de junio de 2020

Equipaje para un naufragio.


Si tuviera que escoger una película, un libro o un disco para llevarme a una isla desierta, sé perfectamente lo que elegiría. Aunque, también es verdad, que para que yo fuera a un sitio así, tendrían que ofrecerme agua corriente, electricidad y un servicio de catering en condiciones. Después, me lo pensaría, y si por feliz casualidad superara el último reparo que es que ir  por ir es una tontería, posiblemente acabaría contestado: “Oye, mejor que se vaya tu madre y que nos cuente”.

Pero como las hipótesis las carga el diablo, la película escogida sería El Padrino. Sin ningún género de duda. Primera parte, por supuesto. La de Marlon Brando, capo di tutti capi. Cada vez que la veo, y que conste que ya la he visto unas cuantas veces, me gusta como la primera vez. Lo cual me lleva a concluir, quizá exageradamente, que El Padrino es la película que más me gustó de todas las que he visto o recuerdo haber visto hasta ahora.

Por parte de libro, el escogido para ese viaje a ninguna parte sería Cien años de soledad. Esa novela escrita por Gabriel García Márquez, que compré  y leí en dos días en Vitoria en el año 1979, edición de bolsillo, fue sin lugar a dudas la que más me impactó de todas cuantas haya leído hasta ahora. Mi sorpresa fue tan colosal, que todavía a día de hoy mantengo la admiración por el autor y su obra.

Sin embargo, con el disco a elegir me surgirían muchas dudas. Podría decantarme entre unos cuantos: Thick as a Brick, de Jethro Tull; Wish You Were Here, de Pink Floyd; The White Album, de los Beatles; Horses, de Patti Smith… Y un par de docenas más de maravillosos LPs. Grandes álbumes, magníficos y novedosos discos en su momento.

Sin embargo, y teniendo en cuenta que en una isla desierta estás solo y aislado, amancebado contigo mismo, no me llevaría ninguno de los discos anteriormente citados. Elegiría El Patio, de Triana, ¡esa maravilla! Recordaría otra época, otros tiempos y otras felicidades. Sin duda. Recordaría cuando queríamos escapar de aquella otra isla desierta que era España, en aquellos tiempos de Carracuca y de cuando una muchacha me descubrió el amor escuchando esa extraordinaria canción que es Abre la puerta.

Yo quise subir al cielo para ver
Y bajar hasta el infierno para comprender
Qué motivo es
Que nos impide ver
Dentro de ti
Dentro de ti
Dentro de mí

Abre la puerta niña
Que el día va a comenzar
Se marchan todos los sueños
Que pena da despertar
Por la mañana amanece
La vida y una ilusión
Deseos que se retuercen
Muy dentro del corazón

Soñaba que te quería
Soñaba que era verdad
Que los luceros tenían
Misterio para soñar
Hay una fuente niña
Que la llaman del amor
Donde bailan los luceros
Y la luna con el sol

Abre la puerta niña
Y dale paso a la luz
Mira que destello tiene
Esa nube con el sol
Por la mañana amanece
La vida y una ilusión
Deseos que se retuerce
Muy dentro del corazón
Hay una fuente niña
Que la llaman del amor
Donde bailan los luceros
Y la luna con el sol

 

 

jueves, 25 de junio de 2020

Los tramposos.


Yo no sé lo que sabían las autoridades el día 8 de marzo, lo que sí sé es lo que yo creía; y yo creía que era una gripe china, y de mierda; y sabía dónde estaba, estaba en Cambados.

Sin embargo, meses después me enteré que en mí país existen una suerte de iluminados, léase políticos actualmente en la oposición, que sabían un montón de cosas: sabían que la gripe que yo creía china y de mierda era una pandemia y por tanto peligrosísima y sabían lo que iba a suceder con claridad meridiana.

Según ellos, así era. No exagero, son ellos los que lo hacen. Tampoco añado ni quito nada.

Pese a todo, los políticos que actualmente siguen en la oposición, no dijeron nada, guardaron silencio. No lo hicieron  hasta casi dos meses después, cuando recobraron la memoria y se acordaron de todo lo que sabían. Entonces denunciaron lo que supuestamente sabían, pero se olvidaron de decirnos que si habían estado callados hasta entonces había sido porque habían estado ocupados dejando pasar el tiempo para poder hacer un ejercicio de videncia a la inversa.

Y esa es la calamidad nacional que soportamos, es el virus ibérico que propalan los videntes que te cuentan las cosas con dos meses de retraso.  

Es fácil reconocer a estos infectados por la verdad tardía, algunos síntomas los delatan: son ladrones, gustan disfrazarse de superhéroes denigrando a su bandera y son mentirosos compulsivos. Al jefe le regalaron un máster en la tómbola y al oráculo del jefe una mascarilla con la bandera a juego con su capa. Son unos sinvergüenzas. Y todos juntos en amor y compañía forman la famosa banda del ojo del culo.

Y ahora tengo que haceros una preguntita retórica, ¿queréis que os cante la canción del verano de tan ilustres carrachas?

Pues, ahí va.

Amigo Casado, eres un zulú

dirixes a banda do ollo do cu

levas a batuta de dereita a extrema

dirixes a banda, dirixes a banda…

…a banda da merdaaaaaa.

PD. Por cierto, a Casado se le puede sustituir (Ayuso, Olono, Abascal, Smith&Wesson…)

Aclaro que, la canción es de primero de exaltación de la amistad: ¡anda que no la he cantado ni me la han cantado!

 

 

lunes, 22 de junio de 2020

Quién lo diría.


Si os dijera que de repente me vi defendiendo a Trump no me creeríais, y sin embargo sucedió.

La cosa empezó en un coche. Más concretamente, cuando saltó a mis ojos la imagen que salía de una de esas pantallas que los ayuntamientos ponen por doquier para informar de servicios municipales. Ocurrió en Oleiros, ayuntamiento limítrofe con A Coruña. En una pantalla estaba don Donald, Trump para los que gustan de familiaridades, flanqueado a un lado por Musolini, por el otro por  Hitler y debajo una leyenda escrita en gallego con tres palabras: UN NOVO MONSTRUO.

Y ahí empezó la cosa, de repente me vi defendiendo a Trump frente a Gelo. Por cierto, Gelo, Ángel García Seoane, es el alcalde de Oleiros, y es en este municipio en el que pernocto habitualmente y al que suelen referirse como el más rico de España.

¿En serio, Gelo?—exclamé en voz alta como si el tal Gelo pudiera oírme—. ¡Qué huevos tienes, machote!

Y es que, veréis, por si no lo sabéis o sois de fuera, Gelo lleva como alcalde desde el año 85 de la pasada centuria y esta razón que me parece más que suficiente para decir que alguien que se perpetúa en el poder no es quien de darle lecciones a nadie. Ni siquiera al idiota millonario de Trump que fue elegido democráticamente, igual que  él, pero que como mucho el mundo no tendrá que soportar más de dos mandatos, y no como él, que vive de okupa democrático de su ayuntamiento.

Así que, descalificado queda, desde mi punto de vista, el señor Gelo para criticar a los demás.

Además, ¿es lícito usar pantallas públicas, medios públicos, para propalar chorradas? Dicho de otra manera, ¿qué diferencia hay entre las chorradas estalinistas  y las fascistas, entre las de Gelo o las de…?

 

 

 

 

jueves, 18 de junio de 2020

Cañizares, un cardenal reincidente.


Durante la misa dominical del 14 de junio en la Catedral de Valencia el cardenal Cañizares dijo lo siguiente:

“Porque el demonio existe en plena pandemia, intentando llevar a cabo investigaciones para vacunas y para curaciones. Nos encontramos con la dolorosísima noticia de que una de las vacunas se fabrica a base de células de fetos abortados. Así de claro. Y eso es inhumano, eso es cruel, y ante eso no podemos alabarlo y bendecirlo, todo lo contrario”.

Sí, efectivamente, creo que Cañizares, el cardenal, en lo único que tiene razón es en el final: “todo lo contrario”. Porque así debería de ser. Pero el problema es que no lo es, y lo peor del caso es que Cañizares, todavía Cardenal, es reincidente y que una cosa es arengar desde un púlpito y otra mentir y reincidir constantemente en el delito.

Y claro  ante lo descomunal de lo anormal, una de dos: o normalizamos la cosa y metemos a un cardenal en la cárcel o llamamos a su jefe, porque Cañizares tiene jefe, y le decimos, le imploramos:

“Oye, Bergoglio, papa Francisco, o metes a Cañizares en una guardería, lo cesas o algo así, o nosotros, el Gobierno de España, denunciamos que tú eres rojo de lengua, pero no de obra”.

Conste que de esos hay muchos.

Así que, si el galán Bergoglio decide seguir no enterándose de lo que hace el actor secundario Cañizares, pues a la cárcel con tan desalmado cardenal, que quizá allí (en la fonda del sopapo) se encuentre cómodo miserable tan principal, hombre impío donde los haya y auténtica nulidad como cristiano.  

 

 

 

miércoles, 17 de junio de 2020

"Fodechincho" y mamalón.


“Los nuevos paletos andan propagando su “madrifobia””.

(Jorge Bustos, uno que tal).

A mí me parece muy bien que los periodistas de opinión nos den su opinión, pero por más  que se amparen en la peana de su columna si no tienen razón, pues no la tienen. Más, como es el caso, cuando el periodista no hace opinión sino que practica el desbarre.

Porque, vamos a ver, los nuevos paletos de provincias no propagamos “madrifobia” por más que os empeñéis; más os gustaría, mandriles; simplemente señalamos a los madrileños, a los de primera  o quinta generación, que nos da lo mismo, como lo que sois: como unos “fodechinchos”. Nada que ver, chaval.

Pues eso, que tampoco es lo que dices ni lo que crees tú.

Verás, “fodechincho” es una expresión coloquial que viene de cuando los madrileños se acercaban a última hora a alguna lonja improvisada  a recoger los últimos “chinchos” que los pescadores les regalaban. Decían los pescadores al veros acercarse a buscar lo gratis: “ahí veñen os “fodechinchos””.

Y lo que empezó siendo un regalo ocasional, se convirtió, según vosotros, que todo lo malinterpretáis, en obligación. Como es natural, al poco, los pescadores os mandaron a la mierda. Sin embargo, lo de “fodechinchos” se quedó porque os define.

Y es que, desestimado periodista y “fodechincho”, debes saber que si por  algo se caracteriza el mandrileño, o sea, el “fodechincho común” de otras especies que también nos visitan es que los “fodechinchos” sois maleducados, voncingleros y atorrantes en grado sumo. Hasta el límite de lo paranormal. Llegáis aquí dándoos aires de superioridad, cuando lo que nos dais es lástima y os pasáis el tiempo que dura vuestra estancia dando el coñazo indiscriminadamente. La consecuencia es lógica: estamos hartos de vosotros y de escuchar vuestros gritos por las calles.

Créeme, “fodechincho periodista”, ¡sois un horror!

Ante tontería tan desatada, me pregunto, nos preguntamos, los aborígenes visitados “oye, y esta gente será así o se cayeron de la cama y se quedaron como estaban: tontos perdidos”.

 Porque no es normal lo atorrantes  que sois los “fodechinchos”.

Y que conste, te lo comento por si no lo sabes, que los gallegos tenemos por costumbre comportarnos como si vulgares “fodechinchos” fuéramos cuando vamos, por  ejemplo, a Portugal.

Los hay que sacan uña y todo.

lunes, 15 de junio de 2020

Un socio cabrón.


Después de mucho pensarlo, os comunico que ya sé a quién se refería Ortega y  Gasset cuando decía aquello de yo soy yo y mi circunstancia.

El descubrimiento fue casual, se produjo después de acabar de pagar todos los boletos que juego a la  semana, la  bonoloto, la primitiva, el euromillones y el gordo de la primitiva. Fue en ese momento cuando tuve una revelación que me iluminó él magín.

    ¡Qué cabronada!—me dije— Si me tocara una “pastuqui”, el 20% del premio se lo quedaría mi Circunstancia.

¿Y quién es la circunstancia? La circunstancia es el Estado. Mi socio cabrón, el mismo que  tiene el santo papo de quedarse con el 20% de mis hipotéticos premios sin por ello sentirse obligado a colaborar en nada. Un claro ejemplo de morro máximo, de ejercicio de autoritarismo colosal.

Lo demás, mandangas.

Oye, y la gente no protesta, qué va, ni se cabrea, ni sale a la calle a manifestarse. Nada. La  gente da por bueno el expolio. Un 80% de hipotético premio les parece suficiente. Tengo entendido que, en algunos juegos, admiten Estado como animal  de compañía. Tengo entendido que la gente vota  a quien le jode.

Pero, se acabó. Desde aquí os hago saber que me opongo frontalmente  a esta ley impuesta por el  PP y más concretamente por el pistolero que tenían de ministro de Hacienda, Montoro. Me niego por tres razones: porque hay derecho, porque me sale de los perendengues y porque me da la gana. ¿Pasa algo? Pues eso, me niego. Ni unidad de España ni bandera ni hostias a la vinagreta. Yo lo que quiero es que el Estado me devuelva mi hipotético 20% y que se queden con el rosario de su madre, o de la de Montoro, que para el caso me es igual, que me es lo mismo.

 

Los manipuladores.


Siempre sucede que cuando se cierra un libro sin haber leído todas sus páginas viene alguien y te cuenta el final.

Eso es lo que le está sucediendo al emérito Juan Carlos I. Un hombre del que, al parecer, los periodistas lo sabían todo y ninguno decía nada.

Por utilizar una frase más ilustrativa, que copio y pego directamente del mismísimo Jaime Peñafiel: “Valgo más por lo que callo que por lo que cuento”.

 Qué desfachatez, encima alardean. Después de eso a quién le extraña nada. Con periodistas  así no hay manera. Están más preocupados —me refiero a los periodistas— porque les domicilien las prebendas y que los agasajos les lleguen a tiempo, que en contar la verdad.

¿La verdad? A quién le interesa la verdad.

Y claro, a rebufo de tanto floripondio, florecen los patriotas. Conste que patriota puede ser cualquiera, y de cualquier sitio.

Pujol, por ejemplo, era un patriota que se envolvía en papel celofán de señera como arma defensiva. Que dicen que soy un ladrón, pues respondo que no me atacan a  mí, sino que atacan a Cataluña. Y así, todo, que cuela. Hagan juego.

El recurso, todavía está en boga, con gran  éxito, vale para todo el mundo. Tanto sirve para el nacionalista catalán como para el español del barrio de Salamanca o para  el negrito de Vox. Mientras dé resultado es prueba de que sirve. Lo demuestra que el truco lo utilizan todos. Indistintamente. Vamos, es de primero de nacionalista. Después se doctoran en Morro y les dan el cum laude en Manipulación los del Ibex 35.

Como es natural, de tanto tapar cosas y con tanto cómplice, se multiplican los pinochos. Mirad, si no, a pinocho González, jarrón chino revenido en pongo, la desmemoria que acabó gestándose él solito a base de connivencias:

Consintió los abusos del emérito, arropó al molt honorable Pujol en su política trilera y alcanzó el grado de Comandante X por la gracia de Dios. Le faltó andar en cantares de juglería y salir en los guiñoles de tanto que le lamieron el culo a tan ilustre gerundio.

¿Y qué, le pasó algo a tan ilustre prócer, entró en alguna cárcel o alguien lo enjuició por algo?

Pues, no. Por ahí anda el pavo, dando lecciones magistrales envuelto en la bandera de  España, y olvidándose  de que después de unos años estelares hasta la presidenta del BOE se le convirtió en batracia de tanto robar.

Eso sí, él por aquella época declaraba que se enteraba por la prensa de los casos de corrupción que se daban en su partido, que no sabía que estaba rodeado de quinquis. Imaginó que, lo poco o lo nada que sabía se lo debió chivar Peñafiel, experto en saber mucho y en contar poco.

Así seguimos.