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lunes, 1 de marzo de 2021

Operación Plus Ultra.


                                                           Raticulín Abril


No hablo de los niños premiados por sus buenas conductas y agraciados con un premio, Operación Plus Ultra, qué va. Hablo de esa pandilla de desgraciados, extremos derechos, extremos izquierdos, que campan a sus anchas. Hablo de los nuevos fachas europeos, de los ultras izquierdosos, hablo de los QAnon americanos, de los integristas de todas las religiones… Hablo de esa peste, de esa chusma, que lo único que desea es la destrucción del prójimo, inmigrante, migrante, y de todos aquellos que no piensen como ellos. Hablo de ese virus que muta, ahora cepa negacionista, ahora variante terraplanista y siempre conspiranoicos e imbéciles víricos. ¿La Tierra es plana? Vale, pero no rompas las papeleras. ¿Con la vacuna de la Covid 19 nos inoculan un chip? De  acuerdo, ¿y del virus de la tontería que tienes inoculado tienes algo que decir? Hablo de este mundo en el que los Miguel Bosé de la vida se convierten en líderes de opinión versión cantante, y donde una actriz por 25 pesetas hace el papelón de su vida, para después despacharse afirmando con Franco se vivía mejor. Claro, guapis, y sin vosotros estupendamente.


sábado, 27 de febrero de 2021

Jubileta ma non troppo.: Lavadoras Orleans.

Jubileta ma non troppo.: Lavadoras Orleans.:                                           El hombre que tenía cara de lavadora. 1.500 horas de vuelo después, o lo que es lo mismo, después ...

Lavadoras Orleans.


                                          El hombre que tenía cara de lavadora.


1.500 horas de vuelo después, o lo que es lo mismo, después de 62 días y pico de vuelo ininterrumpido, detergente Campechano lavó la suciedad de sus billetes gracias a los inestimables servicios prestados por Lavadoras Orleans, y se pudo dedicar, al fin,  a su deporte favorito, al acoso y derribo de corista.

La verdad, es que el hombre se tenía más que merecido tal esparcimiento. No en vano, y gracias a él, Elefante Blanco fue olvidado como el blanqueante más blanqueador, y la democracia española alcanzó tal grado de plenitud que los nuevos cantores de la juglería patria, los chicos de la prensa, todavía lo celebran con loas y panegíricos sin parangón.

Fue así como pasamos de Democracia Inorgánica, de Opus y agujero  en el camión, a democracia plena. Gracias a la verbigracia de ese detergente conocido por Campechano y que Tostón de Oro y Comisionista de España es.

Ahora el sin par Campechano rumia sus penas en Abu Dabi. En compañía del príncipe asesino y heredero, y demócrata por parte de padre como lo fue el mismísimo Campechano. Disfrutando de la cetrería y con la máquina de contar billetes presta al recuento de préstamos ficticios añadidos como suavizante a Lavadoras Orleans.

¿Y la Agencia  Tributaria, qué? Pues bien, gracias. Dando chivatazos como corresponde a persona de tanta alcurnia y tan baja cama. Que Hacienda somos todos y que, como Campechano no hay más que uno hay que proteger a semejante lince ahora que está perdido en el desierto y en peligro de extinción.

¿Y qué va a pasar, pasará algo? ¿Pasará lo mismo que les pasó a los militares que proponían cargarse a la mitad de la población? ¿Nada? ¿O pasará que meterán a otro rapero idiota en la cárcel?

Y no, no, tampoco es eso, qué gran equivocación. Que Campechano es mormón y tiene una lavadora por primo de la marca Orleans. Y tú no, rapero idiota, que ni eres Borbón, ni mormón, ni pariente de primo, ni nada. Así que, se me sienten, coño, y no me rapeen, que de las peteneras ya se encarga la Agencia Tributaria.

 


martes, 23 de febrero de 2021

Jubileta ma non troppo.: En tres actos: 23F, vodevil y trágala.

Jubileta ma non troppo.: En tres actos: 23F, vodevil y trágala.:   Tal día como hoy, hace cuarenta años, empecé a trabajar en un juzgado de distrito como meritorio de Auxiliar de Justicia. Salía a las si...

En tres actos: 23F, vodevil y trágala.

 

Tal día como hoy, hace cuarenta años, empecé a trabajar en un juzgado de distrito como meritorio de Auxiliar de Justicia.

Salía a las siete y media de la tarde, en compañía de uno de los oficiales, Alfredo (DEP), a tomar un café, cuando en la radio de un coche escuchamos el asalto que se estaba produciendo en ese momento en el Congreso de los Diputados. 

Ese día se acabó la Transición y empezó la macro campaña de legitimización de la Corona.

Al día siguiente, por primera vez, se empezó a hablar del gran servicio prestado a España por  el entonces monarca, y los españoles que no eran monárquicos se  convirtieron a la causa juancarlista víctima de tan enorme campaña de marketing.

Lo sorprendente del asunto es que, detrás de todo el vodevil, estaba el general Armada, instructor militar primero y preceptor después del monarca durante muchos años, y del que se nos aseguró que había actuado a espaldas del rey.

El vodevil del 23F no cuajó. La trama falló en el primer acto, después del se sienten, coño se empezaron a ver las grietas. Faltaba argumento y consenso y sobraba improvisación. Pese a todo, salió bien.  Al menos, para uno: para el rey. Su figura, gracias a los impagables servicios hagiográficos ofrecidos por la prensa, quedó legitimada y dieron comienzo con gran alborozo los juegos florales de sus casi cuarenta años de felonía. Con la connivencia de los sucesivos gobiernos, por supuesto, dispuesto a cualquier trágala a cambio de tranquilidad.

Así fue como el rey, que para la prensa franquista, de tonto balbuceante no pasaba, fue legitimado por obra y gracia del 23 F. De repente, los españoles descubrieron las bondades de su nuevo y amado líder y tuvieron alguien a quien venerar. Todo ello, gracias a los impagables servicios de la prensa, con la connivencia de los sucesivos gobiernos y el aval del amigo americano siempre dispuesto a echar una mano a quien mejor defienda sus intereses

Y ahí siguen instalados algunos españolitos, crédulos ante explicaciones tan paranormales y ciegos al Elefante Blanco, el gran beneficiado.

 


lunes, 22 de febrero de 2021

Jubileta ma non troppo.: Esa novela que no avanza.

Jubileta ma non troppo.: Esa novela que no avanza.:   Una hora antes de conocerse…, en la redacción se recibe un fax, ¿un fax?, anunciando el resultado y reclamando la presencia de Fiz Carrasc...

Esa novela que no avanza.


 

Una hora antes de conocerse…, en la redacción se recibe un fax, ¿un fax?, anunciando el resultado y reclamando la presencia de Fiz Carrasco a cambio de la primicia.

Con el pensamiento más puesto en la jubilación que en el trabajo, Fiz Carrasco, de 63 años, inicia un viaje de regreso al pueblo del que salió hace más de cincuenta años y al que nunca se atrevió a regresar.

Tendrá que enfrentarse a sus miedos, superar sus decepciones y mirar cara a cara al que, en tiempos, su mejor amigo fue.

No daré más pistas, sólo anuncio que por ahí irá mi próxima novela, que no será negra, ni habrá asesinatos ni asesinos. Tan sólo es la crónica de una decepción contada con el cinismo propio del desapasionamiento.

Tampoco sé cuál acabará siendo su título, una vez desechado aquel que un día fue manejado: Cosas que  nos pasan a los guapos. Quizá la titule Terapia Gutenberg o  tal  vez  El mercado de las ideas. No sé, en todo caso, la novela está todavía intitulada y avanza con lentitud propia de la pereza También intuyo que debo andar por la mitad, pues 92 páginas me contemplan.

Sea como fuere, tampoco veo prisa alguna por acabar.